Qué son las enfermedades reumáticas?

Las molestias que se originan de los músculos, huesos, articulaciones y los tejidos que los rodean son causas muy frecuentes de consulta médica. Estas molestias afectan la calidad de vida de los pacientes y en ocasiones pueden condicionarles discapacidad.

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¿Qué es la gota?

La Gota también es conocida como Artritis Gotosa.

Es una enfermedad metabólica frecuentemente con cierto carácter familiar hereditario, que se caracteriza por el acumulo de cristales de urato (ácido úrico) en las articulaciones, lo cual produce un cuadro inflamatorio, agudo, habitualmente en una sola articulación, que frecuentemente es la 1 a metatarso-falángica (dedo gordo del pie). Obviamente todo esto está precedido por hiperuricemia (niveles de ácido úrico elevados en sangre).


Existen 2 formas:

Gota primaria.- que es una enfermedad metabólica hereditaria usualmente debida a la sobreproducción de ácido úrico (por un defecto enzimático) y por lo tanto a niveles altos del mismo en la sangre. La gota primaria aparece habitualmente en hombres, alrededor de los 30 años de edad, en cambio las pocas mujeres que presentan esta entidad son en la edad postmenopáusica.

Gota secundaria.-la cual aunque con cierto carácter hereditario latente, es producida por diversos factores adquiridos como son: uso de diuréticos, enfermedad renal crónica con disminución en la eliminación de ácido úrico, ciertas enfermedades malignas como leucemia y mieloma múltiple en las cuales hay sobreproducción de ácido úrico y otros factores más raros. La gota secundaria puede presentarse a cualquier edad y en la misma proporción en hombres que mujeres.

El Cuadro clínico es caracterizado por un inicio súbito de dolor intenso e inflamación en donde el dedo gordo del pie se pone rojo, caliente, muy inflamado; usualmente aparece en las noches, el paciente no tolera ni siquiera el roce da las sabanas o ponerse un calcetín. No es raro que el ataque agudo se acompañe de fiebre a veces tan alta que llega hasta los 39 grados centígrados.

Este cuadro de dolor e inflamación muchas de las veces es desencadenado por comidas en exceso (carnes rojas, mariscos, vísceras, embutidos); también por exceso de bebidas alcohólicas (cerveza, vino, tinto, ron y brandy principalmente); pero también mencionar otras causas desencadenantes del ataque agudo como: stress intenso, cirugías, diuréticos, o infecciones. Es importante mencionar que la gota puede presentarse también en otros sitios como tobillo, rodilla, dorso del pie (empeine).

Frecuentemente el primer ataque gotoso, cede rápidamente con el uso de antiinflamatorios, lo que hace que el paciente se confíe y no tenga los cuidados adecuados; comienzan entonces ataques gotosos repetidos en donde cada vez es más intenso el dolor y la inflamación, en cada ocasión es más difícil el tratamiento, hasta que se encuentra en un circulo vicioso, que se llama gota tofácea crónica que incluye ataques severos, intensos, de difícil control, incluso que aparecen en varias articulaciones a la vez, característicamente con presencia de formaciones nodulares en las articulaciones especialmente dedos de los pies, rodillas, codos, llenas de un material blanco lechoso condensado (ácido úrico) y que se denominan tofos.  Esta fase habitualmente es después de varios años de evolución. Los pacientes crónicos después de varios años pueden tener así mismo cuadros de litiasis renal (piedras en el riñón), en fases avanzadas incluso nefropatía gotosa con tofos en los riñones e insuficiencia renal crónica que muchas veces hace que los pacientes terminen en diálisis.

La gota se presenta por niveles elevados de ácido úrico en sangre, aunque la mayoría de los laboratorios marcan como límite superior 8 mg/dl, la verdad es que a partir de niveles mayores de 6.5 mg/dl, puede concentrarse el ácido úrico y formar cristales en las articulaciones y por lo tanto desencadenar gota. Por lo que siempre es deseable mantener niveles en sangre menores a esto.

En cuanto a estudios de otro tipo como radiografías, en la mayoría de los casos no muestran ningún cambio ostensible a menos que sea una gota tofácea crónica de muchos años de evolución en que ya hay erosiones grandes en forma de gancho en las articulaciones afectadas.

El tratamiento de la gota debe incluir varios pasos muy importantes:

a) Concientización del paciente en su diagnóstico y deseos de llevar a cabo un tratamiento responsable y a largo plazo.

b) Dieta razonada que incluya la suspensión de alimentos que contengan ácido úrico como son: carnes rojas, mariscos, vísceras, embutidos, leguminosas, quesos añejos y desde luego bebidas alcohólicas.

c) Evitar en lo posible medicamentos que puedan causar elevación de ácido úrico como son: diuréticos tiazidicos ó furosemide, así como aspirina.

d) Tratamiento de la fase aguda: Puede ser con colchicina a dosis adecuadas y prescrita por un médico. Puede ser con antiinflamatorios tradicionales como la indometacina, sulindaco, diclofenaco, etc .... siempre a dosis adecuadas, por tiempo corto y bajo prescripción médica. Puede ser con los nuevos antinfiamatorios cox-2 (celecoxib, etoricoxib, lumiracoxib), bajo las mismas condiciones que mencionamos anteriormente.

e) Inhibir la sobreproducción de ácido úrico, lo cual se logra con un medicamento muy conocido que es al alopurinol (inhibidor de la xantino-oxidasa). Cabe aclarar que este medicamento debe ser prescrito por un médico, a las dosis adecuadas y siempre en fase de mantenimiento, es decir cuando haya pasado el ataque agudo; ya que frecuentemente los pacientes se automedican y en ellos hay cuadros gotosos recurrentes de difícil control.

f) Existen medicamentos uricosuricos, que favorecen la excreción (eliminación) de ácido úrico por el riñón, como son la sulfinpirazona y el probenecid, pero estos medicaamentos son de manejo delicado, ya que pueden causar problemas renales serios, si no son prescritos por un médico, con dieta e hidratación adecuadas.

El pronóstico de los pacientes con gota generalmente es bueno si se toman las debidas precauciones desde el inicio, con un buen tratamiento y vigilancia médica, practicándose análisis de control cada 6 meses y siguiendo una dieta adecuada.

En cambio, el paciente bajo ciertas condiciones (por ejemplo: por desordenado o por no acudir con un médico serio) puede tener complicaciones; hay que recordar que es muy frecuente que estos pacientes tengan a su vez hipertensión arterial sistémica, diabetes mellitus, obesidad y enfermedad renal; esto constituye un complejo sindromatico que se conoce en la actualidad como síndrome metabólico.