Qué son las enfermedades reumáticas?

Las molestias que se originan de los músculos, huesos, articulaciones y los tejidos que los rodean son causas muy frecuentes de consulta médica. Estas molestias afectan la calidad de vida de los pacientes y en ocasiones pueden condicionarles discapacidad.

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¿Qué es la artritis reumatoide?

La artritis es uno de los problemas médicos más frecuentes a nivel mundial y es la principal causa de incapacidad, en México aproximadamente 12 millones de personas padecen algún tipo de artritis. Existen al menos 100 diferentes enfermedades que producen artritis, dos de las más importantes son la osteoartritis que afecta a personas mayores de 40 años y la artritis reumatoide; en este folleto nos enfocaremos a la artritis reumatoide para que usted comprenda mejor su enfermedad, para que se comunique con mayor eficiencia con su médico y otros profesionales de la salud.

La artritis reumatoide (AR) puede afectar a cualquier edad, las mujeres tienen más riesgo de padecerla en proporción de 3:1, a diferencia de la osteoartritis, la artritis reumatoide no se asocia con el desgaste producido por el uso ni con una lesión. Se estima que cerca de un millón de mexicanos padece la enfermedad.

Es posible que la AR, sea una enfermedad autoinmune; este es un tipo de enfermedad en que el sistema inmunitario del cuerpo se ataca a si mismo, los investigadores sospechan que un agente no identificado hasta la fecha, posiblemente algún virus o algún tipo de bacteria, estimula al sistema inmunitario, el cual ataca al agente invasor. En las enfermedades autoinmunes, las células que generalmente luchan contra el invasor se confunden y en vez de ello atacan a las articulaciones.

La principal área atacada por la AR es la membrana sinovial, que se encarga de producir el líquido sinovial que lubrica las articulaciones. En una persona con AR, los leucocitos cuyo trabajo normal es atacar a los invasores indeseables, salen del torrente sanguíneo y pasan a la membrana sinovial. En este sitio, dichas células sanguíneas ocasionan inflamación de la membrana. Dicha inflamación da como resultado que la membrana sinovial se engrose y las células de esta membrana liberan productos químicos igual que las otras células sanguíneas que penetraron a ella. Si la inflamación persiste, los productos químicos liberados comienzan a digerir el cartílago, el hueso, los tendones y los ligamentos de la articulación. Gradualmente ésta pierde su forma y alienación y los ligamentos, músculos y huesos se debilitan. Dicho debilitamiento pude producir que la articulación se afloje y posteriormente llegue a destruirse en su totalidad.

La AR es más incapacitante que la osteoartritis. Las articulaciones afectadas están inflamadas, dolorosas, sensibles y calientes durante el ataque inicial y en las recurrencias posteriores.

Los síntomas de la artritis reumatoide incluyen los siguientes:

• Dolor e inflamación en las articulaciones pequeñas de manos y pies
• Dolor general o rigidez de las articulaciones y músculos, especialmente después de dormir o tras periodos de reposo
• Pérdida de movimiento de las articulaciones afectadas.
• Deformidad articular con el transcurso del tiempo.
• Fatiga (grave durante las recurrencias).

Aunque la persona sufra de algún tipo grave de artritis reumatoide, probablemente conserve la flexibilidad de muchas articulaciones y quizá sienta menos dolor de lo que sugiere la apariencia de sus articulaciones deformadas.

Las articulaciones afectadas con mayor frecuencia por la artritis reumatoide son las muñecas, manos, rodillas y pies; con menos frecuencia codos, hombros, caderas, tobillos, cuello y quijada, en general afecta simultáneamente a las articulaciones de ambos lados del cuerpo, por ejemplo los nodillos de ambas manos. Las articulaciones afectadas con mayor frecuencia son las de manos y pies.

La AR es una enfermedad que no solo afecta a las articulaciones y huesos sino que puede afectar a todo el organismo, incluyendo órganos como el corazón, vasos sanguíneos, pulmones y ojos. En ocasiones se forma pequeños nódulos, llamados nódulos reumatoides, por debajo de la piel del codo, las manos, la parte trasera del cuero cabelludo, por encima de las rodillas, o debajo de los dedos de los pies. Estos nódulos pueden tener desde el tamaño de un chícharo hasta el de una nuez y en general no son dolorosos, pero suelen ser molestos al apoyo.

Los exámenes de laboratorio son útiles para establecer el diagnóstico, aunque no son indispensables, la prueba para determinar la velocidad de sedimentación de los glóbulos rojos detecta la presencia de un proceso inflamatorio en su organismo. Otra prueba busca un anticuerpo llamado factor reumatoide. Cuatro de cada cinco personas con artritis reumatoide presentan este anticuerpo, aunque su ausencia no descarta el diagnóstico de artritis reumatoide. Actualmente contamos con la determinación de otro anticuerpo que es muy característico en las personas con AR, llamado anticuerpo contra péptidos cíclicos citrulinados (anti CCP) y que también predice una enfermedad más agresiva.

En las radiografías de las personas afectadas, se observan cambios típicos y estos son diferentes de la osteoartritis y que inicialmente puede no presentar erosiones en las articulaciones, pero si progresa puede llegar a destruir las articulaciones y producir las deformidades típicas de la enfermedad.

A menudo la AR es crónica, aunque tiende a ser de gravedad variable e incluso puede presentarse y desaparecer, aunque esto sucede desafortunadamente en pocos casos. Generalmente cursa con periodos de mejoría y empeoramiento intermitentes.

Es muy importante reconocer y diagnosticar la enfermedad lo antes posible una vez iniciados los síntomas, recabando la mayor cantidad de datos que puedan ayudar al médico a predecir si la enfermedad puede ser potencialmente más agresiva.

No existe cura para la artritis reumatoide, pero con el tratamiento adecuado, una estrategia para proteger las articulaciones y efectuando ciertas modificaciones del estilo de vida, la mayoría de las personas viven en forma prolongada y productiva. La mejor posibilidad de reducir el impacto de esta enfermedad sobre el estilo de vida reside en comenzar a tratarla desde etapas tempranas mediante un programa individualizado y planeado cuidadosamente por el médico reumatólogo y otros profesionales de la salud.